6 de julio de 2015

NO, OXI, NEIN

Yo no sé qué va a pasar dentro de unas horas, cuando "los mercados" vomiten su discurso artificioso de cifras con las que algunos pretenden demostrar un poder que no les corresponde (el dinero de los ricos procede siempre de la explotación de los pobres), ni qué puede aportar el resultado del referéndum en Grecia a la solución de ese gravísimo problema que han creado las instituciones financieras internacionales con el concurso de unos cuantos gobiernos corruptos, mediocres, ineficaces, absurdos, canallas... Pero hoy algo ha sucedido en esta decrépita Europa que me ha soliviantado, en la más positiva acepción del término: "Mover el ánimo de alguien para inducirle a adoptar alguna actitud rebelde u hostil". Sí, rebelde ante los poderosos, ante el miedo, ante la propaganda neoliberal, ante esa "Troika" miserable que nos asfixia para que los banqueros engorden, ante tanta bajeza moral y política.

Hoy, el pueblo griego, el pueblo, sin más, ha dicho NO. Y lo ha dicho alto y claro bajo un chaparrón de amenazas y coacciones. Y ha crecido por ello, hemos crecido todos. Porque, como decía Agustín García Calvo: "el pueblo no dice más que NO: que si esto no es vida, que si esto no era aquello, que no creo, Señor, que no creo, y que, aunque me coma la paja que me echen, como el asno de Iriarte, no me olvido de lo que es el grano; y así toda la ristra de NOES que de vez en cuando brotan de los corazones cada día" (Análisis de la sociedad del bienestar, Lucina, Zamora, 1993). Y yo me sorprendo de repente con la enorme fuerza poética que tiene este NO, OXI, NEIN... Mañana se reunirán, quizás ya lo estén haciendo, los esbirros del poder para seguir a lo suyo, que es poseer, atemorizar, doblegar, mandar, representar como actores nefastos el personaje del amo. Pero no van a poder borrar el significado de esta negativa que desde la dignidad le planta cara a sus dictados, aunque después se salgan con la suya desplegando sus ejércitos golpistas camuflados, sus poderes financieros.

Me hubiera gustado estar esta noche en Atenas, la cuna de la democracia, festejando esa sola palabra: NO, con toda la batalla que presenta ante la desesperanza y el miedo. Pero, aunque no estoy allí, no me siento lejos. Mientras escribo esto escucho junto a mí las olas del mar Mediterráneo, y me alegro mucho de lo lejos que le queda esta humedad cálida y milenaria a esa tal Angela Merkel.

No sé con qué imagen ilustrar un homenaje, un abrazo, al pueblo griego, no me gustan las banderas... Por eso vuelvo a dejar aquí ese vuelo de gaviotas que publiqué en este mismo blog hace ya más de tres años ("A nuestros hermanos griegos"). Lo grabé desde un barco que cruzaba hacia la isla de Thassos, en el Egeo, un espacio intensamente azul en el mar Mediterráneo, el mismo mar que suena tras mis ventanas, el mismo mar en el que se adentró Zeus disfrazado de toro blanco llevando sobre sus lomos a Europa, de la que, según dicen, estaba enamorado.

29 de abril de 2015

Terremoto en Nepal

enamoramientos
Las catástrofes naturales son normalmente imprevisibles, pero es muy doloroso comprobar cómo sus efectos castigan mucho más a los pueblos más humildes. La pobreza les hace aún más frágiles. Los desequilibrios de este planeta enfermo son a veces terriblemente palpables.
Y duelen...

14 de noviembre de 2014

Arundhati Roy

Arundhati Roy recitando su propio texto

"Amar. Ser amado.
No olvidar nunca tu propia insignificancia.
No acostumbrarse nunca a la indescriptible violencia
y a la incongruencia vulgar de la vida que te rodea.
Buscar alegría en los lugares más tristes.
Perseguir la belleza hasta su guarida.
No simplificar nunca lo que es complicado
ni complicar lo que es sencillo.
Respetar la fuerza, nunca el poder.
Sobre todo observar. Tratar de entender.
No apartar nunca la mirada.
Y nunca, nunca olvidar."


La belleza de la sencillez puede ser una cualidad de la mente humana. La inteligencia a veces resulta cercana, cálida, como la ternura. Cada vez que veo y escucho a esta mujer, o leo alguno de sus textos, siento que me está ayudando a crecer por dentro en armonía y lucidez, sin abandonar la rebeldía militante contra la estupidez grosera y ególatra de la que tantos alardean públicamente con absoluta obscenidad.

Además de este texto luminoso, recomiendo encarecidamente "El dios de las pequeñas cosas". Una joya de novela...

25 de octubre de 2014

Los justos

Borges

No me canso, ni me cansaré, de leer y releer este poema de J.L. Borges.
Me ayuda siempre a seguir intentando mejorar como persona:

"Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo".

24 de febrero de 2014

Las redes del pensar

agua

Los pensamientos son mecanismos, artificios de la mente para definir y controlar aquello que consideramos como realidad, para intentar dominar vanamente el discurso de la vida. Son redes, estructuras, estanterías, edificios con estancias en las que intentamos confinar las vivencias y el aprendizaje.

Una red puede contener tan solo objetos, formas, quizás peces vivos, pero no puede de ninguna manera atrapar el movimiento libre, inefable, del agua. La vida no se deja encerrar en ninguna cuadrícula, en ningún tejido. No adquiere jamás solidez ni permanencia, es pura transformación, es decir, transgresión de las formas, aunque juegue ocasionalmente a expresarse en el espacio y en el tiempo.

Asisto perplejo a estrategias, intrincados razonamientos para alcanzar metas, para conseguir cosas, para dirigir los pasos del futuro hacia los intereses egocéntricos de cada persona, siempre atrapada en sus propios miedos. El pensamiento es útil para las acciones de la vida cotidiana, para regresar a casa, para ejecutar un trabajo, para utilizar lenguajes. Pero los pensamientos no son Inteligencia. Son objetos condicionados por las experiencias vividas, títeres del pasado. Y todo intento de dirigir con ellos el devenir se mueve necesariamente en el ámbito de lo ilusorio, es inútil, mediocre, cobarde, absurdo.

¡Cuánta verdad descubrimos cuando la mente calla! ¡Cuánto aprendizaje real encontramos más allá del silencio! Nuestra única oportunidad para la plenitud, para la felicidad, consiste precisamente en abrir los sentidos y la mente hasta disolverlos, liberarlos, en el agua de la vida. Observar, comprender (que no es lo mismo que pensar), vivir sin prejuicio, aceptar la naturaleza del cambio, la imposibilidad de la permanencia. Aceptar con humildad la mezquindad de nuestra mente pensante. Cuando no lo hacemos, las equivocaciones nos conducen necesariamente por la senda del sufrimiento. Del error al dolor, del dolor al aprendizaje, y del aprendizaje a la posibilidad de evitar futuros errores...


Jiddu Krishnamurti: "El acto de observar y la transformación de la mente"

1 de mayo de 2013

Enamoramientos

enamoramientos
"Los hechos no penetran en el mundo donde viven nuestras creencias, y como no les dieron vida no las pueden matar". M. Proust

Cuando vivimos desde el espacio de la lucidez, no puede haber enamoramiento alguno de forma aislada, ni de las personas ni de las cosas. Desde esa posición armoniosa de la inteligencia, que implica un cierto nivel de serenidad y plenitud, amamos la vida en su totalidad, sin separarnos de ella. Nada ni nadie nos es ajeno, y, por lo tanto, nadie "convierte nuestra vida en una gran llanura donde nosotros no apreciamos más que la distancia que de él nos separa", como escribió Marcel Proust. En cambio, cuando vivimos fragmentados, como con excesiva frecuencia nos percibimos desde nuestra limitadísima mente pensante, quizás nos aferremos obsesivamente a alguien o algo para escapar de la desazón que nos produce el sentirnos incompletos. Buscamos con ello complementar esa cualidad unitiva que se ha roto y que no podemos dejar de anhelar porque es nuestra verdadera naturaleza. Ponemos entonces en una relación la esperanza de volver a ser lo que en realidad ya somos, aunque no nos demos cuenta: la vida entera. Puede parecer en ocasiones que lo hemos logrado, seducidos por la falsa seguridad de la rutina y por placeres físicos y psicológicos más o menos sutiles. Incluso nos comprometemos en ello con algún tipo de eternidad artificial, de ilusa garantía de futuro. Pero en el fondo intuimos, sabemos, que no es así, y vivimos por ello agitados en un extraño mareo de incertidumbres que no nos permite ser felices.

Se trata de una ensoñación y, como tal, nos afecta solamente mientras permanecemos dormidos, a oscuras. En algún momento despertamos y regresa la luz. Es decir, regresamos al espacio central de nuestro ser, del que tantas veces, demasiadas veces, nos alejamos. Esa lucidez disuelve, sin más, toda distancia: contempla los fragmentos en la unidad total de la que proceden y a la que tienden siempre con una obstinación inexorable, impulsada por esa inmensa energía que llamamos amor. Esta es la auténtica «religión», en el sentido literal que tiene esa palabra: volver a unir. No importan demasiado las personas de una en una, y muchísimo menos las cosas, sino ese estado natural de felicidad plena, sin carencias ni destrozos, en el que todo se integra. Podemos compartirlo, claro que sí, y de hecho es imposible no hacerlo porque no pertenece a nada ni a nadie. Nos une a todos con todos de corazón a corazón en lo más profundo de nuestro ser. Ese estado se expresa de múltiples formas y nos va "religando" con alegría y libertad, aunque suene a paradoja, sin el miedo de perder, sin posesiones ni apegos. Sin la angustia de saber que nos estamos engañando en vano.

A veces el engaño es precioso y nos envuelve con un manto cálido de magia y de poesía, y también con un trasfondo amargo de cierto sufrimiento. De esto sabe mucho el arte. No deja por ello de ser una llamada, una claridad que invita a despertarse. La belleza y la intensidad expresiva de un cuadro, de una obra literaria, de una composición musical o de una película, como también la belleza de la naturaleza, de una mirada, de un movimiento, de una emoción o de un rostro, nos atraen y conmueven haciéndonos mejores personas, sacando lo mejor de lo más hondo de cada uno de nosotros. Esos enamoramientos son una señal, una indicación para que vayamos más allá, para que nos sigamos siempre encontrando y reencontrando con nuestro ser real en plenitud, para que no nos detengamos en los objetos ni en ningún tipo de posesiones, para que rompamos límites. La fuerza del amor verdadero es poderosamente creativa y transgresora. No la confundamos con obsesiones mediocres y cobardes aferradas a alguien o algo desde la ceguera, el miedo y el egoísmo, por pura conveniencia. "Cuando el sabio señala la luna, el necio se queda mirando el dedo", dice un proverbio chino. Y la vida es, sin duda alguna, la más sabia de las maestras.

28 de abril de 2013

Libertad

delfines
Delfines en el Pacífico, junto a las Islas Galápagos

Quisiera compartir un canto, de corazón a corazón, con todos los que sufren de alguna manera el desprecio de otros, la gigantesca carencia de lucidez y empatía que nos rodea y asfixia. Un abrazo para todos los que anhelamos un mundo diferente en el que los mediocres aprendan a callar y a escuchar, en el que nuestra verdadera naturaleza, que es ser libres y felices, no tenga que sufrir, como ahora, tantas vejaciones canallas. Que la miseria moral de algunos no empañe la brillante realidad que implica ser humano, consciente de uno mismo y de las verdades esenciales que nos unen con los demás. Cada minuto es un minuto nuevo. Cada día una nueva oportunidad para renacer, para dejar atrás la oscuridad de la ignorancia.
Moi aussi, "Je déclare l'état de bonheur permanent" (declaro el estado de felicidad permanente).

"Y por el poder de una palabra
reinicio mi vida.
Nací para conocerte,
para nombrarte,
Libertad..." (Paul Éluard)

En este precioso texto escrito por Paul Éluard en 1942 se inspira un poema - canción de Gian Franco Pagliaro que se convirtió en un emblema libertario en los años setenta: "Yo te nombro". Aquí lo dejo, con mucho amor, poderosa arma para defenderse de los necios:

"Por el pájaro enjaulado,
por el pez en la pecera,
por mi amigo que está preso
porque ha dicho lo que piensa.
Por las flores arrancadas,
por la hierba pisoteada,
por los arboles podados,
por los cuerpos torturados,
yo te nombro, Libertad.

Por los dientes apretados,
por la rabia contenida,
por el nudo en la garganta,
por las bocas que no cantan.
Por el beso clandestino,
por el verso censurado,
por el joven exilado,
por los nombres prohibidos,
yo te nombro, Libertad.

Te nombro en nombre de todos
por tu nombre verdadero.
Te nombro y cuando oscurece,
cuando nadie me ve,
escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Tu nombre verdadero,
tu nombre y otros nombres
que no nombro por temor.

Por la idea perseguida,
por los golpes recibidos,
por aquel que no resiste,
por aquellos que se esconden.
Por el miedo que te tienen,
por tus pasos que vigilan,
por la forma en que te atacan,
por los hijos que te matan.

Por las tierras invadidas,
por los pueblos conquistados,
por la gente sometida,
por los hombres explotados.
Por los muertos en la hoguera,
por el justo ajusticiado,
por el heroe asesinado,
por los fuegos apagados,
yo te nombro, Libertad.

Te nombro en nombre de todos
por tu nombre verdadero.
Te nombro y cuando oscurece,
cuando nadie me ve,
escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Tu nombre verdadero,
tu nombre y otros nombres
que no nombro por temor".

5 de diciembre de 2012

Alternativas

"Los amos del mundo", Vicenç Navarro en ATTAC.TV

No estoy seguro de mi nivel de indignación, de rabia o de pena ante el hecho de que los cargos responsables de la gestión del estado en España los ocupen ineptos mezquinos y esbirros serviles del poder financiero que han llegado ahí a través del voto ignorante de millones de personas que se han dejado engañar por una farsa tan evidente: pensionistas que votan a quienes les roban las pensiones, funcionarios que votan a quienes les roban su salario y su dignidad, estudiantes que votan a quienes les roban su futuro... Estamos tocando el fondo. A nivel moral ya estamos en el fango.

Agradezco sinceramente la claridad serena y contundente de Vicenç Navarro en estas explicaciones. Me encantaría poder ver en la televisión, en el mejor horario de antena posible, un debate entre este catedrático inteligente y los seres abyectos que manejan la economía de nuestro país para ponerla al servicio de esos "amos del mundo". Pero no podrá ser, que le televisión también está a su servicio...

Menos mal que aún tenemos Internet. Y la calle.

7 de octubre de 2012

Ladrones

presupuestos 2013
Presupuestos del Estado para España en 2013

A mí todo esto que está pasando con las cuentas públicas y los posibles "rescates" a la economía española me parece una auténtica patraña. Hay bancos alemanes y españoles, y otros acreedores, que se están forrando con la prima de la "incertidumbre": varios puntos de interés sobre la deuda de España que salen del sueldo de los funcionarios, de las pensiones, de los gastos sociales, y que van a "sanear" balances bancarios y a engordar fortunas privadas que se mueven como peces en el agua sucia del poder.

Un ejemplo muy claro: un banco español le compra dinero al BCE (Banco Central Europeo, ¡dinero público!) al 0'75%, que es el precio que ahora mismo tiene el préstamo para entidades financieras en Europa. En vez de dar crédito a la economía real, a empresas y familias, como decían los mentirosos compulsivos del gobierno que iban a hacer, compran deuda española, que está por las nubes, entre un 4% y un 5% de interés sobre la alemana, y eso ahora que, según dicen, los mercados están "más tranquilos". O sea, que están ganando una barbaridad de millones que les pagamos nosotros, los ciudadanos, a través del estado, gobernado por un "poder público que viene a ser, pura y simplemente, el consejo de administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa", como definieron muy certeramente Karl Marx y Federico Engels en la primera parte del Manifiesto Comunista, titulada “Burgueses y proletarios”. 40.000 millones de euros presupuestados para pagar esos intereses en 2013. ¡También a bancos privados españoles! En vez de nacionalizarlos, o dejar que se hundan por sus malas prácticas, se les entrega por este mecanismo el dinero de todos, eso que llamamos los "recortes". Es un cuento chino que sea para salvar nuestros ahorros, porque ya hay una garantía de depósitos de hasta 100.000 €. ¿Quién tiene más de 100.000 € en el banco?

Mientras ellos "se lo piensan", las grandes fortunas y los bancos se enriquecen al tiempo que nosotros nos empobrecemos y vivimos angustiados. ¿Por qué iban a darse prisa en arreglar la situación o en controlar las maniobras de los especuladores?

Esto es una estafa de una envergadura tal que cuesta trabajo verla. Pero ahí está, nublando el futuro y la inteligencia de los ciudadanos... Si no fuéramos una masa informe de imbéciles, nuestros gobernantes estarían ya en la cárcel.

14 de septiembre de 2012

Recreo

recreo

Una reflexión que me hago sin palabras...

3 de agosto de 2012

Somos memoria


"La Maison En Petits Cubes", de Kunio Kato

Este proceso de aprendizaje al que llamamos 'persona' está hecho de experiencias acumuladas, de vivencias, de sensaciones, interpretaciones, juicios, reacciones, respuestas emocionales, placer, dolor, búsqueda, deseo, miedo... Algo que comienza en el interior cósmico de una célula se despliega a lo largo del tiempo, esa extraña ficción que nos configura y destruye, dando lugar a una identidad efímera a la que nos aferramos desesperadamente. Solo para ser 'yo', para diferenciarnos, para separarnos, supongo que sin darnos mucha cuenta de que esa fragmentación nos expulsa del paraíso, nos convierte en algo extraordinariamente pequeño condenado a sufrir y a buscar eso 'otro' que nos complete y nos devuelva a la totalidad que nos precede y sucede como si nada.

No todo el pasado aparece en la consciencia, que siempre habita en el presente, pero persiste en las capas infinitas de la memoria. Y pesa... Pesa tanto que creemos ciegamente que somos ese espacio profundo del ayer en el que a veces buceamos para encontrarle algún sentido añadido a nuestra insignificancia.

Algunos jirones de experiencias compartidas entre amantes se deshacen olvidadas en el fondo del abismo. Pero la intuición nos dice que hay también eternidad en todo ello, que lo eterno se mostró y se muestra en instantes fugaces para hacernos saber que no todo es avanzar hacia la muerte en el futuro. Que estamos aprendiendo a ser, despejando dudas, aclarando espesas redes de confusiones cultivadas para que entre un poco de luz en esa hondura.

"Conocer es recordar", nos dijo Platón, haciéndonos saber que somos reminiscentes de algo más que de las escenas proyectadas en la película de nuestra vida diminuta. Difícil tarea la de ser feliz, y al mismo tiempo obligada. Queda para siempre el Amor: la tendencia a la unidad de todo lo que existe.

17 de junio de 2012

Nada mío



Hace unos días compartí unas horas felices y tranquilas con un amigo. Hicimos fotos, conversamos, disfrutamos una buena comida y nos paseamos junto a los acantilados del río Duratón sobre los que se asoma la ermita de San Frutos. Escuchamos la música de la naturaleza, percibimos la paz y el silencio, probamos nuestros juguetes para fabricar imágenes, ignoramos juntos, por un buen rato, las estridencias abrumadoras que de un tiempo a esta parte han invadido nuestras vidas. De nuevo descubrí lo sencillo que es ser feliz. Y me volví a sorprender de que pueda parecer tan complicado y difícil a veces, demasiadas veces en el curso del tiempo.

En estos días convulsos, en los que transitamos por nuestros vacíos arrastrando vertiginosas y absurdas cantidades de miedo y desesperanza, me he dado cuenta de que nada poseo. No es mío el tiempo en el que crezco, ni el aire que respiro. Tengo la sensación de que todo lo que uso y disfruto me ha sido prestado. Ni siquiera me pertenecen esas emociones negativas que nos son inducidas de forma perversa e interesada y que nos habitan transitoriamente como si se tratara de un virus. Atraviesan el sofisticado mecanismo de las formas físicas y de la mente, pero no son mías. El cuerpo mismo desde el que ahora escribo es un medio de comunicación que se transforma a cada instante, mas no es, ni mucho menos, un objeto que permanezca ni se pueda poseer. De vez en cuando lo comparto, sí, lo festejo, lo ofrezco haciendo el amor, ese rito sorprendente, o lo utilizo para desplazarme por el mundo... Pero no es de nadie, tampoco mío.

Comparto lo que soy y lo que quiero ser. Mis ilusiones son solidarias, mi inteligencia heredada, mi aprendizaje el resultado móvil y transitivo de innumerables ciclos de experiencias y de vidas. Y así voy siendo poco a poco, cada vez más, un viajero "ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar", tal y como aprendí de Don Antonio Machado. De nada me siento realmente propietario, aunque utilizo algunas cosas como si fueran mías. El concepto mismo de propiedad en cierto modo me asusta. Apuntalado con endebles riostras para que le sirva de parapeto al egoísmo y a la mediocridad, nos inocula un extraño veneno que nos hace creer la patraña de que para ser hay que tener, que hay que poseer.

Saber que nada tengo me otorga ingravidez. Tomo así conciencia, cotidiana y militante, de que la vida es un regalo, de que todos somos al mismo tiempo ricos y pobres según se mire, de que no necesito aferrarme a nada para ser feliz. Porque la felicidad es nuestra naturaleza esencial, nuestra identidad real, una identidad compartida. ¡Qué grande es tener amigos que te enseñen cada día a descubrirla y a disfrutarla! Algunos locos la quieren medir con cálculos, porcentajes y primas de riesgo, rudimentarios artilugios de un sistema decrépito y corrompido que se sostiene sobre su propia basura, alimentado por el mismo tipo de alimañas que tejieron su urdimbre. Consideran que el mundo y la vida, quizás también la felicidad, son una oportunidad de negocio, una estrategia de propiedades. Allá ellos. Porque ese mundo es solo su mundo. Como dijo y cantó tantas veces Raimon, "no, yo digo no, digamos no, nosotros no somos de ese mundo".


Raimon, "Diguem No", Palau Sant Jordi, 1993

"Ahora que estamos juntos
diré lo que tú y yo sabemos,
y con frecuencia olvidamos.

Hemos visto al miedo ser ley para todos.
Hemos visto a la sangre, que sólo hace sangre, ser ley del mundo.

No,
yo digo no,
digamos no,
nosotros no somos de ese mundo.

Hemos visto al hambre ser el pan de los trabajadores.
Hemos visto encerrados en la prisión a hombres llenos de razón.

No,
yo digo no,
digamos no,
nosotros no somos de ese mundo".

2 de marzo de 2012

Corrupciones del poder

Villarejo y Millás

Carlos Jiménez Villarejo y Juanjo Millás conversan en la radio sobre la influencia y control que ejercen los corruptos, los mafiosos, los poderes fácticos, eso que llamamos el crimen "organizado", sobre el poder de los estados.

Es en esta institución, el estado, en la que se supone que confiamos cuando vamos a votar, creyendo, fundamentalmente, que de esas votaciones salen elegidos equipos de personas que van a gestionar los intereses y necesidades de la mayoría. Vamos viendo que no es así. Pero también vamos descubriendo que el asunto empeora alarmantemente y no parece que quienes gobiernan quieran ponerle coto... ¡Imprescindible! Ningún ciudadano honrado debería dejar de escuchar esto para tomar conciencia de lo que está pasando.

18 de febrero de 2012

La atención y la prisa


Joshua Bell toca con un Stradivarius ante la indiferencia de la gente el 12 de enero de 2007 en el metro de Washington.

Decía Antonio Colinas en su Tratado de Armonía que "la prisa es una carrera hacia la muerte. La lentitud detiene el tiempo, ensancha el instante, propaga la vida en armonía". Y, sin embargo, siendo la muerte el mayor y más terrible de los miedos del ser humano, seguimos cegados por un enloquecido proceso de ilusiones mentales que nos arrastran tras de sí dotando de una fantástica importancia a lo que no la tiene y bloqueando nuestra capacidad de prestar atención, una de las más preciosas aptitudes de la inteligencia humana.

La atención es una energía muy poderosa que de algún modo podemos dirigir y que conecta nuestra conciencia con los diferentes niveles de eso que llamamos sin mucho conocimiento la "realidad". Tanto poder tiene que las cosas aparecen o desaparecen a su albedrío. Incluso el tiempo... Prestar atención es nuestra forma de dar vida. Un tesoro que, desgraciadamente, se encuentra extraordinariamente debilitado, cuando no en peligro de extinción, para la mayoría de los seres humanos.

Esta escena, que recoge de soslayo una cámara, tuvo lugar en el metro de Washington hace ya algunos años, unos minutos antes de las ocho de la mañana, en plena hora punta. Un violinista se instala a un lado de la entrada y toca su violín. Estuvo interpretando obras maestras de música durante tres cuartos de hora. Pasaron centenares de personas, más de mil, según datos estadísticos. Sólo se detuvieron seis personas, entre ellas algunos niños que rápidamente fueron empujados por sus padres a continuar la carrera. Unos veinte transeúntes le echaron dinero en la caja del violín. Recaudó 37 dólares. Hasta el final de ese periodo de diferentes tiempos (el del reloj, el de la música, el del violinista, el de los que corren, el de los que se detienen, el de los niños...), nadie se da cuenta de que se trata de Joshua Bell, un violinista que unos días antes había llenado por completo una sala de conciertos de Boston con las entradas a 100 euros de precio medio. Tocaba un Stradivarius valorado en 3'5 millones de dólares.

Ya es una historia casi antigua, ideada por un redactor del Washington Post. A mí me ha llegado hoy. A mi atención, es decir, a mi conciencia, a mi realidad. Y la comparto ahora en este espacio mágico de la comunicación asincrónica. Para que llegue cuando el azar quiera que sea a la atención de otros. Me temo que el significado de todo esto está hoy más vigente que nunca. Nos atropella un tsunami de prisa, de inconsciencia posiblemente inducida. Con la atención dispersa, hipnotizada, atónita, no somos nada. Un grumo de miedos en manos del poder. Por el contrario, cuando centramos totalmente la atención en algo verdadero (la belleza, por ejemplo), recuperamos la auténtica dignidad del ser humano. Claro que es natural llegar a las tareas puntuales, como ordenen los relojes, pero la prisa, la angustia del estrés, no es en absoluto normal ni necesaria, aunque les convenga a algunos que nos dejemos llevar por esos hábitos de inatención que tan frágiles y manejables nos hacen.

Siempre hay un instante en el que podemos darnos cuenta de que estamos respirando, o de que suena una Partita de Bach a nuestro lado. La eternidad es lo que es, precisamente en ese instante. Que puede ser ahora mismo...

11 de febrero de 2012

A nuestros hermanos griegos


Imágenes tomadas desde uno de los barcos que cada día llegan a la isla de Thassos, al norte del Egeo.

Grecia sufre hoy la crueldad fría y calculadora del poder: la vida reducida a números por los gobernantes del dinero en una extraña perversión pitagórica del neoliberalismo que considera a los seres humanos piezas del mecanismo de la rentabilidad. Todas las mal llamadas 'soluciones' pasan en estos días por pisotear a los ciudadanos, quitarles bienes y derechos para dejarlos en manos de entidades financieras que, según nos dicen, necesitan ser "saneadas". Son esos entes aberrantes del capitalismo los que han creado los problemas, todos lo sabemos, y ahora pretenden que se les otorgue más poder y más beneficio con la complicidad de nuestros gobiernos, ignorantes, incapaces, cobardes, mezquinos, canallas... Nos vencen con las únicas armas que les han resultado eficaces desde antiguo a los poderosos: el miedo y la culpa, cargas injustas sobre los más débiles.

Pero la vida es mucho más que toda esta mediocridad truculenta. He viajado a Grecia en varias ocasiones, y siento de corazón esa hermandad que ahora reivindico y proclamo. No me cegará ninguna tecnocracia. Además, nuestra solidaridad es inevitable: vienen también a por nosotros. "España no es como Grecia", nos repiten hasta el hartazgo como una lección que tuviéramos que aprendernos de memoria. Y el miedo nos hace frágiles ante la hipnosis de esos mantras calculados. ¡Pues claro que España es como Grecia! ¡Y a mucha honra! Sus gobernantes parecen diferir ocasionalmente en algunos matices, en algunas artimañas contables bendecidas por una humillada y decadente democracia. Pero a la vista está, mucho más a la vista de lo que parece, quiénes son las víctimas y quiénes los verdugos. Y me temo que las fronteras geopolíticas son insignificantes en esta operación globalizada de golpes de estado.

Un abrazo, pues, desde el corazón a nuestros hermanos griegos. La tercera persona del plural no es acertada en este caso. 'Ellos' son los banqueros, los tecnócratas, los liberales, las marionetas de los gobiernos. Nosotros, griegos o españoles, somos 'Δεμοσ', 'Demos', el Pueblo. Y desde esta alma común compartimos la vida verdadera, siempre incontable.

"Como una mujer, la noche da a luz a la mañana en la tierra. Todo se convierte en vida. Cual vieja arca, a través de las galerías del tiempo, va dando a luz algunas respiraciones. ¡Dinata, dinata! ¡Es posible! Todo lo imposible se convierte en posible..."
Ελευθερία Αρβανιτάκη - Δυνατά (Eleftheria Arvanitaki - Dinata)